Negocios y Superación Personal

Segundo Hábito: Comience con un Fin en Mente

Segundo Hábito: Comience con un Fin en Mente
Resumen.

Realice este ejercicio a solas.
Véase mentalmente asistiendo al funeral de un ser querido. Imagínese conduciendo el coche al velatorio o a la capilla, aparcando y saliendo. Mientras camina dentro del edificio advierte las flores, la suave música de órgano. Ve los rostros de amigos y parientes. Siente la pena compartida de la pérdida y la alegría de haber conocido al difunto que irradia de las personas que se enciuentran allí.
Cuando llega al ataud y mira adentro, de pronto queda cara a cara consigo mismo. Ése es su propio funeral, que tendrá lugar dentro de tres años. Todas esas personas han ido a darle un último homenaje, a expresar sentimientos de amor y aprecio por su persona.
Cuando toma asiento y espera a que comience el servicio religioso, mira el programa que tiene en su mano. Habra cuatro oradores. El primero pertenece a su familia, el segundo orador es uno de sus amigos, alguien que puede hablar de lo que usted era como persona. El tercer orador es un colega o compañero de trabajo. Y el cuarto proviene de su iglesia o de alguna organización comunitaria en la que usted ha servido.
Ahora, piense profundamente. ¿Qué es lo que le gustaría que cada uno de esos oradores dijera sobre usted y su vida? ¿Qué tipo de esposo o esposa, padre o madre, le gustaría que reflejaran sus palabras? ¿Qué clase de hijo, hija o primo? ¿Qué clase de amigo? ¿Que clase de compañero de trabajo?
¿Que caracter le gustaría que ellos hubieran visto en usted? ¿Qué aportaciones, que logros quiere que ellos recuerden? Mire con cuidado a la gente que lo rodea. ¿Cómo le gustaría haber influido en sus vidas?
Antes de seguir leyendo, tómese unos minutos para examinar sus impresiones. Esto aumentará en mucho su comprensión personal del segundo hábito.

Lo que significa comenzar con un fin en mente.
Realizando con seriedad este ejercicio de visualización, se llega a alcanzar por un momento algunos de los valores más profundos y fundamentales. Se ha establecido un contacto breve con el sistema de guía interior que se encuentra en el corazón de su círculo de influencia.

Empezar con un fin en mente significa comenzar con una clara comprensión de su destino. Significa saber a donde se está yendo, de modo que se pueda comprender mejor donde se está, y dar siempre los pasos adecuados en la dirección correcta.
Resulta increíblemente fácil caer en la trampa de la actividad, en el ajetreo de la vida, trabajar cada vez más para trepar por la escalera del éxito, y descubrir finalmente que está apoyada en la pared equivocada. Es posible estar atareado – muy atareado – sin ser muy efectivo.
A menudo las personas se encuentran logrando victorias vacías, éxitos conseguidos a expensas de cosas qué súbitamente se comprende que son mucho más valiosas. Personas pertenecientes a todos los trabajos (médicos, académicos, actores, políticos, ejecutivos, atletas y fontaneros) a menudo luchan por obtener ingresos más altos, más reconocimiento o un grado de competencia profesional, solo para descubrir que su ansiedad por alcanzar la meta les ha privado de cosas que realmente importan y que se han quedado fuera de sus posibilidades.
Cuán distintas son nuestras vidas cuando sabemos qué es lo verdaderamente importante para nosotros, y, manteniendo ese cuadro en mente, actuamos cada día para ser y hacer lo que en realidad nos interesa. Si la escalera no esta apoyada en la pared correcta, cada paso que demos no hará más que acercarnos al lugar erroneo. Podemos estar muy atareados, podemos ser muy eficientes, pero solo seremos también verdaderamente efectivos cuando empecemos con un fin en mente.
Si se considera con cuidado lo que se quiere que digan de uno en la experiencia del funeral, se encontrará la definición personal del éxito. Tal vez sea muy diferente de la definición que usted creía comprender. Es posible que la fama, el éxito, el dinero o alguna de las otras cosas por las que luchamos ni siquiera formen parte de la pared correcta.
Cuando uno empieza con un fin en mente, alcanza una perspectiva correcta. Al morir un amigo común, un hombre le preguntó a otro: “¿Cuánto dejó?” La respuesta fué: “¡Lo dejó todo!.
El hábito de “empezar con un fin en mente” se basa en el principio de que todas las cosas se crean dos veces. Siempre hay primero una creación mental y luego una creación física.
Consideremos el ejemplo de una empresa. Si queremos tener éxito, corresponde definir lo que se quiere lograr. Uno piensa cuidadosamente en el producto que se desea proveer, fijándose un objetivo en el mercado, y después organiza todos los elementos (financieros, de investigación y desarrollo, las operaciones, las transacciones, el personal, los medios físicos, etc.) para dar en el blanco. El grado con que uno empieza con un fin en mente determina a menudo si se puede o no crear una empresa de éxito. La mayor parte de los fracasos empresariales comienza en la primera creación, con problemas tales como la subcapitalización, una mala comprensión del mercado o la falta de un plan.

Por designio u omisión
Todas las cosas se crean dos veces, pero no todas las primeras creaciones responden a designios conscientes. En nuestras vidas personales, si no desarrollamos autoconsciencia y no nos hacemos responsables de las primeras creaciones, estamos permitiendo por omisión que otras personas y circunstancias que están fuera del círculo de influencia den forma a gran parte de nuestra vida. Vivimos reactivamente los guiones que han puesto en nuestras manos la familia, los compañeros, las agendas de otras personas, las presiones de las circunstancias: los guiones de años anteriores, de nuestra educación, de nuestro condicionamiento.
Esos guiones provienen de personas, no de principios. Y surgen de nuestras más profundas vulnerabilidades, de nuestra más profunda dependencia respecto a los demás, y de nuestras necesidades de aceptación y amor, de pertenencia, del sentido de nuestra propia valía. De la sensación de que importamos.

Liderazgo y administración: Las dos creaciones.
El segundo hábito se basa en principios de liderazgo personal, lo que significa que el liderazgo es la primera creación. Liderazgo no es administración. La administración es la segunda creación, que examinaremos en el capítulo sobre el tercer hábito. Pero el liderazgo es primero.

La administración se centra en el límite inferior: ¿Cómo puedo hacer mejor ciertas cosas? El liderazgo aborda el límite superior: ¿Cuáles son las cosas que quiero realizar? En palabras de Peter Drucker y Warren Bennis, “administrar es hacer bien las cosas; liderar es hacer las cosas correctas”. La administración busca la eficiencia en el ascenso por la escalera del éxito; El liderazgo determina si la escalera está o no apoyada en el lugar correcto.

Reescribir el guión: conviértase en el primer creador.
La proactividad se basa en el privilegio humano de la autoconciencia. Los dos privilegios humanos adicionales que nos permiten ampliar nuestra proactividad y ejercer el liderazgo personal en nuestras vidas son la imaginación y la conciencia moral.

Por medio de la imaginación podemos visualizar los mundos potenciales que hay en nuestro interior. Por medio de la conciencia moral podemos entrar en contacto con leyes o principios universales, con nuestros talentos y formas de contribución particulares, y con las directrices personales con los cuales podremos desarrollarlos más efectivamente. Junto con la autoconciencia, estas dos características humanas nos permiten reescribir nuestro guión.

Dado que ya vivimos con muchos guiones que nos han transmitido, el proceso de escribir nuestros propios guiones es en realidad un proceso de reescritura o cambio de paradigma: de cambio de algunos de los paradigmas básicos que ya tenemos. Cuando reconocemos los guiones inefectivos, los paradigmas incorrectos o incompletos que están en nuestro interior, podemos empezar a reescribir proactivamente nuestros guiones.

Un enunciado de la misión personal
El modo más efectivo que conozco de empezar con el fin en mente consiste en elaborar un enunciado de la misión, filosofía o credo personales. Se centra en lo que uno quiere ser (carácter) y hacer (aportaciones y logros), y en los valores o principios que dan fundamento al ser y al hacer.

Ver artículo La Misión Personal

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4 Comentarios

  1. 1
    2011/09/09    

    algun ejemplo Un enunciado de la misión personal?

  2. 2010/10/31    

    hola.. sera q alguien me puede ayudar, ya q respecto a este habito tengo q realizar unas dinamicas..alguien tiene una idea q puedo hacer???

  3. 2010/09/12    

    es lo primordial en una persona……

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