Recientemente publiqué en este blog un artículo titulado La Revolución Mexicana de 2010, en el cual exponía de manera básica que en México hace falta una nueva revolución, pero esta vez, más que una guerra armada, debería ser una revolución social constructiva y sobretodo pacífica. Debido a la cercanía del centenario de la Revolución Mexicana de 1910 y del bicentenario de la Guerra de Independencia de 1810, el artículo ha tenido un buen número de lectores y ha generado un número importante de comentarios.

Lo que más llamó mi atención de los comentarios expresados ahí es que una buena parte de los participantes no comparten la idea de una revolución pacífica, y por el contrario, se dicen partidarios de una nueva guerra armada, en la cual ellos mismos estarían dispuestos a entregar sus vidas a cambio de que las cosas cambien en este país.

Les comparto un pequeño párrafo de uno de estos comentarios:

“Juro que daria mi vida por México en la lucha armada, zapata dio la vida, villa la dio, y mas personajes que admiro. Ellos se enfrentaron a matar o morir,con valentia y con un ideal. Ese ideal sigue vivo en cada mexicano. Me ofresco como un soldado mas para la justicia y libertad. “
Realmente no tengo nada que criticar a la persona que escribió este comentario, incluso puedo tratar de comprender las razones que lo impulsan a pensar de esa forma, sin embargo, sigo pensando que la lucha armada no es el camino correcto.

Sobre la posibilidad de una revolución armada me surgen muchas preguntas…

y.. ¿Contra quién lucharíamos?
¿Contra el Gobierno?
¿Y dentro del gobierno contra quiénes?
¿Contra el presidente, los diputados, el poder judicial, los gobernadores, los partidos políticos, la policía, el ejército? Tal vez tendríamos que pedir turno y esperar a que terminen de pelearse entre ellos…

¿O tal vez la lucha sea contra otros grupos que están dañando al país?
¿Contra los narcotraficantes? ¿Contra los delincuentes? ¿Contra los secuestradores y extorsionadores? Por lo pronto, el presidente Calderón comenzó su propia lucha contra el narcotráfico y hasta dice que vamos ganando, pero la verdad, las mejoras para los ciudadanos no son tan evidentes como el las cree. Incluso en las noticias se escucha que los cárteles mexicanos se están expandiendo hacia Europa y Africa… Parece que ellos si están progresando.

¿Pudiera ser también esta una guerra entre clases sociales?
¿Contra los ricos, por no compartir su dinero? ¿Contra los pobres, por no ser capaces de salir de la pobreza? o ¿Contra la clase media por no salir de la mediocridad?

Bueno, hay quienes dicen también que los culpables son los grandes empresarios que abusan de nosotros… o los pequeños empresarios que no se esfuerzan por darnos mejor calidad y servicio? ¿o serán los maestros que no nos educan bien? ¿o contra algunos abogados, doctores, ingenieros y todos los demás profesionistas faltos de ética e irresponsables?

Comienzo a sospechar que esta sería una lucha de todos contra todos…

Y el ganador es: Ninguno, por supuesto.

¿Y que pasaría después?
Suponiendo que ha llegado el glorioso día en que el mal gobierno ha sido derrocado, y los malos funcionarios se han ido para siempre… ¿Quién nos gobernará? El Peje? (solo es una broma)

De qué país vendrán los nuevos funcionarios competentes e incorruptibles que se encargarán de llevar a México por el camino del progreso y el bienestar para todos?

Lo más probable es que sean mexicanos…
… igual que los actuales…

¿Serán del PRD, del PAN, del Partido verde, o del Nuevo PRI?
¿o tal vez del nuevo Partido Revolucionario del siglo XXI?
¿Nos gobernará otros 70 años…?
Estoy perdiendo la fé…

La realidad es que todos somos en alguna medida responsables del país que tenemos: Los gobernantes por ser incapaces de buscar el bienestar del país, los políticos por vivir a expensas de los ciudadanos, los funcionarios de gobierno por corruptos, los empresarios por no ser suficientemente competitivos, los profesionistas por no ser tan responsables su trabajo, los policías por asociarse con los criminales, los padres de familia por desatender a nuestros hijos, los maestros por no capacitarse, los jóvenes por entregarse a las drogas y perder el tiempo, los delincuentes por robarse las propiedades de otros, por lastimar a las personas y por afectar las vidas de todos y finalmente los ciudadanos por permitir que todo esto siga ocurriendo y no hacer lo suficiente para cambiarlo.

Obviamente lo anterior es solo una visión parcial de la gran cantidad de problemas que existen en el país, ya que seguramente hay muchos mexicanos bien intencionados y que trabajan por el bienestar de sus familias y de su país. Sin embargo, no son suficientes. Para lograr que las cosas mejoren tenemos que ser muchos más los ciudadanos que luchemos por el bienestar de todos.

Para cambiar las cosas, ya no es suficiente con ocuparnos de nuestra propia supervivencia o la de nuestras familias, además es necesario trabajar por el bien de los demás. Cada uno haciendo lo mejor que puede en su hogar, en su trabajo o actividad profesional, con el medio ambiente y el resto de las áreas de nuestras vidas.

Suena útopico, complicado y muy lejano, pero creo que es la única salida.

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